El ejercicio del periodismo en el país ha dejado una marca dolorosa. Entre noviembre de 1991 y noviembre de 2026, al menos 42 comunicadores y trabajadores de medios murieron de forma violenta, una cifra que evidencia la vulnerabilidad a la que se han enfrentado quienes buscan informar a la ciudadanía. De acuerdo con el informe presentado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), estos casos van desde agresiones mortales durante la cobertura de protestas y coberturas de calle, hasta incursiones en plantas televisivas y atentados directos por denunciar tramas de corrupción o violaciones de derechos humanos. Nombres como Virgilio Fernández (1992), Jorge Tortoza (2002), Mijail Martínez en Lara (2009) o el suceso en Guacamaya TV en Zulia (2020) siguen presentes en la memoria del gremio. Más allá de las frías estadísticas, la falta de investigaciones rigurosas deja secuelas profundas: familias desgastadas tras años de trámites sin respuestas claras, un entorno donde el temor empuja a la autocensura y el menoscabo directo del derecho de la sociedad a estar informada de manera transparente. En el marco del Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, el gremio reitera la exigencia al Ministerio Público y a los órganos judiciales de acelerar las investigaciones hasta determinar las responsabilidades materiales e intelectuales. La búsqueda de la verdad no puede seguir recayendo únicamente sobre los hombros de las familias golpeadas. Post Views: 2
Fuente: El Informador — Ver nota original
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