Lapatilla agosto 26 2026, 5:29 pmPosteado en: OpiniónCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Para poder entender lo que está sucediendo hoy en Venezuela, es necesario entender primero que lo que ejerce la Administración de Donald Trump sobre el país no es un tutelaje, sino coacción. Esto es una amenaza diaria, directa y permanente sobre quienes ejercen el poder en Venezuela, y cualquier fuerza opositora con rabo de paja y expediente abierto de corrupción en los EEUU. Eso lo expliqué con más detalle hace algunos días en mi nota anterior del 7 de agosto. Sin embargo, aún se le siguen solicitando a los EEUU acciones —como sacar a Delcy y su interinato— que no están en su alcance de acción jurídica realizar (me refiero a acción jurídica dentro de los EEUU), y que solo pudieran ser posibles si efectivamente los EEUU hubieran invadido a Venezuela con una autorización AUMF de su Congreso, tal y como lo hicieron con Irak en 2003 (Authorization for Use of Military Force against Iraq, Resolution of 2002) (ver Venezuela: La fuerza de la coacción, en https://ticsddhh.blogspot.com/2026/08/venezuela-la-fuerza-de-la-coaccion.html). Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Si se pusiera un poco de atención a lo anterior, se podría entender por qué está sucediendo que el régimen continúe como si Maduro siguiera en el poder. Lo que convierte esa coacción en tutelaje es que, por intermedio de esa amenaza creíble aplicada tanto al régimen como a su oposición, están caminando juntos y agarraditos de la mano por la misma senda, a pesar de que los venezolanos la rechacemos por l
Fuente: La Patilla — Ver nota original