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Derrumbe en la plaza de toros de El Espinal: “El dolor es tan humano como animal”

En América Latina crece la conciencia del respeto a los animales Peter Häffken alaba el avance del debate sobre el maltrato animal en América Latina y reconoce que también en Alemania hay mucho por hacer: “Ya sea el perro en casa o el animal en el matadero o en el ruedo. Por desgracia, tenemos mucho trabajo por hacer. Pero reconozco una evolución positiva: hay cada vez más gente que rechaza el maltrato animal”

“Una construcción arcaica para un festejo arcaico”, comenta un ciudadano en uno de los videos difundidos del derrumbe de uno de los palcos del improvisado circo taurino de su ciudad, El Espinal, de unos 60 mil habitantes, en el centro de Colombia. El accidente habría dejado hasta este 27 de junio 4 muertos y 300 heridos.

Si bien la tragedia fue causada por posibles fallas en la construcción, la tragedia humana reaviva el debate sobre el sentido o sinrazón de las corridas de toros en Colombia y otros países de América Latina en los que aún se cultiva esta “tradición”. En las grandes ciudades, gracias al trabajo de los protectores de animales, el maltrato a los animales está cada vez menos aceptado.

Estupefacción en El Espinal, Colombia. Un derrumbe habría dejado 4 muertos y 300 heridos.

Las urbes rechazan las corridas de toros, la provincia aún no Justo en México, la meca de la tauromaquia en América Latina, el pasado 10 de junio un juez suspendió todos los eventos taurinos en la Plaza México , la más grande del mundo, que puede acoger a unas 50.000 personas. La decisión fue la respuesta a una demanda de la oenegé Justicia Justa. En México, cinco estados ya han prohibido los espectáculos taurinos.

Además de México y Colombia, en América Latina hay eventos taurinos en Perú, Ecuador y Venezuela. A falta de oferta cultural y centros de deporte, muchos habitantes de las provincias acuden a los eventos a los que también iban sus antepasados. “Aquí no se trata ni de tradición ni de diversión sino de compasión”, dice a DW Peter Höffken, jefe de campañas de la asociación internacional para la protección animal PETA.

“Esta es una cuestión de ética, porque en una corrida de toros no hay nada que disfrutar”, enfatiza este profesional, especializado en la protección de animales usados para espectáculos, y agrega que todos los animalistas esperan que “toda persona compasiva siga optando por no asistir a esos eventos”.

En efecto, el presidente electo, Gustavo Petro, le solicitó a los alcaldes “suspender esta clase de espectáculos”, y recordó, que ya se había presentado un hecho similar en Sincelejo, norte del país. Iván Duque, por su parte, dijo que “pedirá que investiguen las causas del accidente”.

La lucha contra el maltrato animal y la prohibición de las corridas de toros han sido parte de la agenda de Gustavo Petro, quien ya en 2012, como alcalde de la capital colombiana, suspendió las actividades taurinas en la famosa plaza de Santamaría de la capital. Aunque la medida ha intentado ser revocada, las corridas siguen desde entonces paralizadas.

Además de las razones sanitarias de la pandemia, el Acuerdo 767 de 2020 apuntala aún el freno a las corridas de toros en Bogotá, explicó en 2021 a DW Andrea Padilla, Concejal animalista de Bogotá.

Dicho acuerdo “prohíbe herir y matar toros en estos eventos, reduce las fechas anuales de ocho a tres y aumenta los impuestos a los eventos taurinos, lo que desincentiva” su celebración, agrega Padilla.

En América Latina crece la conciencia del respeto a los animales Peter Häffken alaba el avance del debate sobre el maltrato animal en América Latina y reconoce que también en Alemania hay mucho por hacer: “Ya sea el perro en casa o el animal en el matadero o en el ruedo. Por desgracia, tenemos mucho trabajo por hacer. Pero reconozco una evolución positiva: hay cada vez más gente que rechaza el maltrato animal”.

El impacto que está generando El Espinal es mayor que cualquier accidente de este tipo antes en Colombia. Asímismo aumentan las voces que piden una prohibición ya no solo local sino nacional de las corridas de toros. Por lo que Peter Höffken de PETA, confía en que “este incidente haga reflexionar a la gente sobre el hecho de que el sufrimiento y el dolor son malos, tanto para los humanos como para los animales”.

(ms)

Trajes de luces: el único brillo de las corridas La piel del Torero El Traje de Luces, como se le denomina, está compuesto por la chaquetilla, el chaleco, la taleguilla (el pantalón), el corbatín, medias, zapatos especiales, y como complemento, la montera (el sombrero).

Trajes de luces: el único brillo de las corridas El paseíllo Antes de comenzar la corrida, se celebra una ceremonia de entrada para el torero y su cuadrilla, formada por tres banderilleros y dos picadores. Ahí el torero exhibe su atuendo para el deleite de los participantes, así como también saluda a los dignitarios que presiden el evento.

Trajes de luces: el único brillo de las corridas Más de dos siglos de existencia Las primeras vestimentas de torero se registran a partir del siglo XVII, justamente cuando ser torero se convirtió en profesión. Anteriormente, aquellos que participaban en la actividad vestían ropa común según la época. Las primeras vestimentas del matador fueron elaboradas de cuero y de ante, ya que su consistencia protegía un poco del impacto con el animal.

Trajes de luces: el único brillo de las corridas Composición Textil A partir de mediados del siglo XIX, se comenzó a elaborar el Traje de Luces en seda, textil que todavía viste a los toreros hoy en día. El atuendo cuenta con elaborados bordados y “lentejuelas”. Justamente la presencia de estos adornos sobre la seda le da el nombre de “Traje de Luces“.

Trajes de luces: el único brillo de las corridas Elaboración en la actualidad Hoy en día el Traje de Luces es hecho a la medida, con un tiempo de elaboración de alrededor de un mes, y pesa entre 4 y 5 kilos. Su costo está entre los 3 mil y 4 mil euros. El torero lo usa en promedio solo hasta cuatro días

Trajes de luces: el único brillo de las corridas La muleta, el último toque La imagen más icónica de un torero siempre implica su gran capa roja. Con la muleta y el capote, el torero provoca a su victima. La muleta también sirve para ocultar el arma con la que el torero acribilla finalmente al toro. La tela siempre es de color rojo o fucsia, supuestamente porque el color enfurece más al animal, aunque esta teoría aún no ha sido comprobada.

Trajes de luces: el único brillo de las corridas Toro bravo Ya vestido y arreglado, el torero se enfrentará a su eterno rival: el toro de lidia. Esta raza de toros, cuyo origen se estima entre los siglos XV y XVI, ha sido desarrollada y criada solo para el espectáculo taurino. A pesar de su trágico destino, el toro de lidia es criado en fincas con amplio terreno y libertad de movimiento.

Autor: Jenipher Camino González