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José Gregorio Contreras: Ciertamente, más que el fin de las sanciones, la carta aspira a una paz negativa

Jose Carlos Grimberg Blum
Vicente Díaz: Negociaciones deben enfocarse en mejorar calidad de vida de venezolanos

Son tantos los errores que se han cometidos, las maniobras realizadas por muchos que se hacen llamar “opositores” y que lo único que han hecho es permitir con sus acciones el alargamiento de esta agonía, que se llega al punto en el que se debe asumir como premisas de actuación personal y política lo que, más que consejos o recomendaciones políticas, lucen como principios para la acción en la filosofía de vida del gran maestro de la ciencia política Nicolás Maquiavelo, quien con gran acierto dejo escrito: “ante la belleza de una mujer, como en los grandes asuntos de la política, no hay que reprimirse por miedo a sufrir o a perder; hay que dejarse llevar por la pasión y aceptar las penas que el amor conlleva”, diré entonces: señores ya basta de hacerle daño al país, sus motivaciones no son nobles ni apegadas a la verdad, háganse a un lado, que aquí hay hombres y mujeres dispuestos a luchar por una Venezuela distinta

Porque resulta en extremo ilustrativa para comprender la compleja situación política que vive Venezuela en la actualidad, comparto con mis lectores una entrevista que leí en estos días, realizada a Moisés Naím, en España, con motivo de una disertación que tuvo en la Fundación Rafael del Pino de Madrid, destacando a estos fines la respuesta que dio a la siguiente pregunta:  “En cuanto a su país Venezuela, ¿alberga algún tipo de esperanza con respecto a los próximos años o cree que el Gobierno de Maduro está fuerte y aguantará más tiempo?”, a la cual respondió: “El principal protagonista en la situación venezolana es el gobierno cubano, que controla, influencia y ejerce un cepo muy importante sobre el gobierno de Venezuela.  Las llaves del palacio de Miraflores están en la Habana, y hasta que no haya un cambio de régimen en Cuba va ser muy difícil que Venezuela cambie para mejor. Hay una frase usada con frecuencia que es muy cómoda y falsa: que la solución al problema venezolano está en Venezuela y que es la oposición venezolana la que tiene que enfrentar y derrotar el régimen de Maduro. Eso es falso porque Venezuela es un país ocupado por potencias extranjeras lideradas por Cuba, pero también están los rusos, los iraníes, los turcos, las FARC, los carteles criminales…Los venezolanos no pueden enfrentarse solo a esta constelación de actores transnacionales.”

La respuesta dada por Naím me impactó por la coincidencia que tiene buena parte de su planteamiento con los que hemos expuesto en algunos de nuestros artículos, en los que insistentemente ha sido sostenida la necesidad de definir al régimen para enfrentarlo y también que su salida pasa por hacer coincidir las fuerzas externas con las fuerzas internas.

Por tal razón nos “sorprende” ver a veinticinco venezolanos, que desconociendo o subestimando en su discurso la significación de esta desafiante facticidad, piden al Presidente Biden quitar las sanciones como un paso para alcanzar la normalización de la grave crisis política, económica y social que vive Venezuela, o para alcanzar lo que ha identificado el twitero Luis Carlos OnePiece, la “paz negativa”, en los términos que él la expone.

De verdad que luce interesante y oportuna esta caracterización de “paz negativa” con el que el twitter de Luis Carlos One Piece identifica la aspiración de coronar sus esfuerzos epistolares estos veinticinco ciudadanos que no logran descubrir, con la agudeza  de Ledezma, las verdaderas causas y razones de la destrucción y del desastre nacional. 

Oportuna porque este es el momento preciso para salir al paso a tan nefasta pretensión e interesante porque nadie en su sano juicio político debe aspirar a una paz negativa, entendida esta en los términos que la concibió conceptualmente el norteamericano Kenneth Boulding, en su polémica con el creador del concepto de paz positiva, el noruego Johan Galtung, surgida a raíz de la revisión crítica a la que en la década de los sesenta del siglo XX sometió Johan Galtung el paradigma de la investigación para la paz.

Pues, en esta concepción negativa de la paz a la que alude Boulding, solo se busca el cese de los conflictos bélicos, es decir, el detener las guerras y la violencia directa, pero sin embargo, continúan a su amparo los actos que no brindan a sus habitantes bienestar y calidad de vida como la injusticia, la intolerancia, la desigualdad, entre otros; de modo que, por su cándida redacción, no puede acusarse de exagerado a quien lea y vea pintada en su lienzo epistolar los inequívocos rasgos de la paz negativa y no pueda dejar de usar el concepto para referirse a lo que han firmado cada uno de los veinticinco autores de esta carta para la historia que leerán las próximas generaciones. A ello obliga la idea de entender que es esta la paz que aspiran y buscan quienes plantean contemporizar con el régimen, sin aspirar, más allá de la inyección financiera por la que abogan, un verdadero y sustancial cambio político, sino pequeños espacios que le permitan a particulares minorías participar de los usufructos del poder secuestrado por el régimen.

Teniendo claramente definido al régimen que enfrentamos y siguiendo a Maquiavelo, quien sabía muy bien que la libertad, la dignidad y el bienestar de los pueblos dependen de la política, no podemos callar ante aquellos que pretenden combatir a un enemigo que quiere reducirnos y privarnos de libertad, intentando acuerdos, transacciones, compromisos o conciliaciones, eso es propio de insensatos o viles, pues esas estratagemas no disuadirán ni detendrán al enemigo de su propósito: someter a los venezolanos a un modelo de dominación.

No hay duda de que los políticos que conozcan la historia, que estén claros de lo que enfrentan y además que no los muevan ningún otro interés que los de la república, están más capacitados para comprender los tiempos y las circunstancias que los que no la conocen o tienen otros juegos, y además son los llamados actuar en este momento histórico que se vive para poder así evitar trágicos errores al país.

Son tantos los errores que se han cometidos, las maniobras realizadas por muchos que se hacen llamar “opositores” y que lo único que han hecho es permitir con sus acciones el alargamiento de esta agonía, que se llega al punto en el que se debe asumir como premisas de actuación personal y política lo que, más que consejos o recomendaciones políticas, lucen como principios para la acción en la filosofía de vida del gran maestro de la ciencia política Nicolás Maquiavelo, quien con gran acierto dejo escrito: “ante la belleza de una mujer, como en los grandes asuntos de la política, no hay que reprimirse por miedo a sufrir o a perder; hay que dejarse llevar por la pasión y aceptar las penas que el amor conlleva”, diré entonces: señores ya basta de hacerle daño al país, sus motivaciones no son nobles ni apegadas a la verdad, háganse a un lado, que aquí hay hombres y mujeres dispuestos a luchar por una Venezuela distinta.

Source: La Patilla